Conducta emocional
En el ser humano la experiencia de una emoción generalmente involucra un conjunto de cogniciones, actitudes y creencias sobre el mundo, que utiliza para valorar una situación concreta y, por tanto, influye en el modo en que se percibe dicha situación. Cada individuo experimenta una emoción de forma particular, dependiendo de sus experiencias anteriores, aprendizaje, carácter y de la situación concreta.

Teorías de la emoción:

La base fisiológica de la emoción no está aun clara, ya que los investigadores no han logrado determinar el funcionamiento exacto de la misma. De acuerdo a la evolución científica se han elaborado diversas teorías, de las cuales las más conocidas son:

• Teoría de James y Lange
• Teoría de Cannon y Bard
• Teoría de Arnold y Lindsley
• Teoría de Schachter y Singer

Como resumen:
Tomando en cuenta estas teorías se podría llegar a una definición sencilla donde una emoción es un estado afectivo que se experimenta, una reacción subjetiva al ambiente que viene acompañada de cambios orgánicos (fisiológicos y endocrinos) de origen innato, influenciados por la experiencia. Las emociones tienen una función adaptativa del organismo a lo que lo rodea. Es un estado que sobreviene súbita y bruscamente, en forma de crisis más o menos violenta o más o menos pasiva, se puede decir, que las emociones no son entidades psicológicas simples, sino una combinación compleja de aspectos fisiológicos, sociales y psicológicos dentro de una misma situación polifacética, como respuesta orgánica a la consecución de un objetivo, de una necesidad, o de una motivación.

Clasificación de las emociones:
Las emociones pueden agruparse, en términos generales, de acuerdo a la forma en que influyen la conducta: si motivan a aproximarse o evitar algo. Robert Plutchik, identificó y clasificó las emociones en el año 1980, y expresó que los animales y los seres humanos experimentan 8 categorías básicas de emociones que motivan varias clases de conducta adoptiva: temor, sorpresa, tristeza, disgusto, ira, esperanza, alegría y aceptación; cada una de estas ayudan a adaptarse a las demandas del ambiente aunque de diferentes formas. De acuerdo a Plutchik, las diferentes emociones se pueden combinar para producir un rango de experiencias más amplio. Así, por ejemplo, la esperanza y la alegría, combinadas se convierten en optimismo; la alegría y la aceptación produce cariño; el desengaño es una mezcla de sorpresa y tristeza. Estas emociones varían en intensidad de un individuo a otro, la ira es menos intensa que la furia, y el enfado menos intenso que la ira.

REALIZA TU COMENTARIO